
El artista Nullsleep, creando desde una GB
Los inicios de las nuevas superindustrias culturales son a la Mc Occidental, pop clásico, esto es: acrítico, espectacular, estribillos lisérgicos y sabor suave (como la cerveza americana, a todos les gusta pero nadie se casa con ella).
Respaldadas por el conglomerado de medios, diseñados bajo idéntica fórmula: sin discrepar, aquí tus “must-have”.
De los que crecimos con el mando de SNES y/o Megadrive pegado a las manos, muchos hemos aprehendido el discurso de esta nueva cultura, más, encontrando en los mundos virtuales el mayor espacio creativo imaginable, una suplantación del mismo demiurgo.
Que el gran mercado se segmente, Nintendo lanza videojuegos orientados a la tercera edad, no es la revolución, sino un efecto paralelo.
Con lo que rompemos el sistema unidireccional masivo de la industria del videojuego es con la subversión artística (hack-mod, chiptune, demoscene, machinimia…), los estudios teóricos y la creación independiente.
Y hacemos esto pues entendemos la cultura del videojuego ya no como algo dado, en su lugar, como una cultura de emancipación; de rabiosos creativos, una infinidad promiscua.
Enlaces de interés: arsgames, mondopixel, people&videogames, videojuegos.leer.es, ludosofía.
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